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La Coctelera

Califican de mínima propuesta única del gobierno por conflicto educacional

por Lino Solís de Ovando G.

No fue bien recibido que la propuesta del gobierno, calificada por el ministro de Hacienda como un esfuerzo ''ambicioso, pero a la vez realista'', se planteara como oferta única y última. Expertos consideran mezquina y una migaja el gasto anunciado, que corresponde al 0,3% de la deuda externa total del país en 2005, o al 1,2% del superávit fiscal proyectado para 2006.
Como "una migaja" calificó el economista Orlando Caputo la propuesta del gobierno ante el conflicto educacional que encabezan los estudiantes secundarios, detallada este viernes por el ministro de Hacienda, Andrés Velasco. Un juicio que también fue compartido por el Círculo de Economistas por el Desarrollo de Chile (Cedech).
Es que no fue bien recibido que la propuesta del ministro Velasco se planteara como la oferta única y última del gobierno, la que el titular de Hacienda calificó como un esfuerzo "ambicioso, sólido y macizo, pero a la vez realista".
Velasco detalló que el costo del plan de mejoramiento de la calidad de la educación corresponde a una inversión de 31 mil millones de pesos, En tanto, que a partir de 2007 la inversión asociada a este programa ascenderá a aproximadamente $72 mil millones anuales.
Para los integrantes del Círculo de Economistas por el Desarrollo de Chile (Cedech), el aporte anual extra de 72.000 millones de pesos al año es una cifra "insignificante en relación a la riqueza de nuestro país. Sólo en términos comparativos tenemos que este monto equivale al 0,3% de la deuda externa total del país durante 2005; 0,86% de las Reservas Internacionales Netas acumuladas a febrero de este año en el Banco Central; 1,2% del superávit fiscal proyectado para este año, de acuerdo al superavit del1er semestre, o 4,4% de las exportaciones forestales durante 2005".
"Argumentar que estos recursos extras serán sostenidos en gran parte por la mantención del IVA en 19%, es seguir agudizando la tremenda desigualdad existente en nuestro país y que se fortalece con la actual estructura tributaria. Hoy en día la recaudación fiscal recae principalmente en los impuestos indirectos, que gravan al consumo, siendo el más importante el IVA que explica casi el 50% de toda la recaudación. Este impuesto grava mucho más fuerte en términos relativos a aquellos grupos que destinan la mayor cantidad de su ingreso al consumo, es decir, a los más pobres. Por otro lado, el impuesto a la renta de las empresas sólo aporta con el 17% de la recaudación. En otras palabras, los más pobres de este país terminan financiando al aparato estatal, o lo que es peor los pobres se financian a sí mismos", detalló el Cedech.

Gasto militar versus educación
Para el economista y ex gerente general de Codelco, Orlando Caputo, las medidas anunciadas la noche del jueves por la Presidenta Bachelet, y que fueron aterrizadas por Velasco en la mañana de ayer, demuestran que "la participación ciudadana aparece en estos momentos como un acto demagógico, de una torpeza nunca vista en la política chilena. Las declaraciones del ministro son altamente autoritarias", refiriéndose al esfuerzo "ambicioso, sólido y macizo, pero a la vez realista".
"Estas declaraciones nos recuerdan el 'Manifiesto' de economistas en Europa hace unos años atrás, reclamando contra los neoliberales, porque excluían a otras corrientes teóricas: Los economistas neoliberales practican la libertad en los mercados, pero no la practican en el campo de las ideas, donde son autoritarios. Este autoritarismo del ministro Velasco, potencia las torpezas del ministro Zilic", afirmó.
Caputo subraya que la oferta de Velasco en ningún caso es una respuesta ambiciosa, sólida y maciza. Menos si se la compara con el gasto militar.
"¡Cómo va ser una respuesta ambiciosa, sólida y maciza cuando los 31.000 millones de pesos, -que corresponden a 57 millones de dólares para este año 2006-, equivale solamente a uno o máximo dos de los F-16! ¡Cómo puede ser ambicioso responder a un movimiento nacional y con gran sentido social, sólo con 57 millones de dólares este año y 136 millones de dólares para 2007, cuando los buques que compró recientemente el gobierno superan los 500 millones de dólares! ¡Las Fuerzas Armadas, entre 2005 y 2006, recibirán alrededor de 2.000 millones de dólares!", destacó Caputo.

Gallos y medianoche
Respecto de la negativa clara del gobierno, en relación a un pase escolar y PSU gratis para todos, Caputo considera que el gobierno está "enredando la perdiz. Las comunicaciones del gobierno tratan de engañar haciendo comparaciones, por ejemplo, con construcciones de casas sociales, con el Plan Auge. Además, como si el Plan Auge fuera de un gran gasto, cuando en realidad es un gasto muy pequeño comparado con cifras macroeconómicas y con los excedentes del cobre que hemos mencionado constantemente. Esta es una burda maniobra que caracteriza el desprestigio de los políticos. Tratar de envolver, de engañar al movimiento estudiantil que aparece sólido y con verdaderos valores humanos", aclaró.
"Parece que ni Michelle Bachelet, ni el Ministro de Educación, y ahora ni el Ministro de Hacienda, han tomado conciencia del significado de una perspectiva histórica que tiene este movimiento. Hay reivindicaciones económicas que levantan los estudiantes. Pero ellos están pensando en un Chile diferente, que rechace el 'apartheid', tan bien descrito por Rodrigo Cornejo, investigador del Observatorio de Políticas Educativas, que señaló: 'Lo cierto es que respecto a la ley, el diagnóstico es claro. "La LOCE no fue construida por especialistas en educación, sino por gente del mundo económico, ya que garantiza las reglas del juego para el negocio, pero no para la enseñanza. Por eso fue promulgada entre gallos y medianoche'".

Ganancias por el cobre
Según cálculos de Caputo, "la respuesta del gobierno es muy pequeña, realmente una migaja, en relación a los excedentes del cobre. Sólo basta contemplar que en lo que resta de este año, los $ 31.000 millones, con un tipo de cambio de $530, resultan ser 57 millones de dólares. Mientras que los excedentes de Codelco, en 2006, serán a lo menos 7.000 millones de dólares. Es decir, los excedentes de Codelco serán 120 veces el costo del plan del gobierno como respuesta a los estudiantes".
"Otra forma de verlo: el costo del plan es tan pequeño, que es 0,84 por ciento de los excedentes de Codelco para 2006. Es decir, menor de 1% de los excedentes. Mientras que las ganancias de las empresas privadas, particularmente extranjeras en el cobre, son de 16.746 millones de dólares para 2006, que equivalen a 286 veces el costo de la respuesta del gobierno a los estudiantes. Esta equivale a sólo 0,35% de las utilidades de las empresas extranjeras. Sólo 1/3 de un 1%. ¡Impresentable!", finalizó Caputo

LA REVOLUCIÓN PINGUINA

por Artemio Lupín

La rebelión estudiantil ha traído, qué duda cabe, un soplo o, mejor dicho, un ventarrón de aire fresco en esta clima enrarecido que respiramos de otoño que no se atreve a ser tal. Como decía un editorial de este medio, los liceanos le han cobrado la palabra a las políticos que se desgañitaron durante la campaña con su múltiple y repentina preocupación por el tema de la educación como caballito de batalla. Y después, si te he visto no me acuerdo.
Y aquí estamos, con los muchachos en las calles o en sus establecimientos tomados, en “paro cultural”, arrojándonos a la cara nuestras vergüenzas, nuestra conciliación con un estado de cosas del cual alguna vez abominamos pero al cual tuvimos que integrarnos, bajo pena de marginación o muerte. Los que ya atravesamos los 40 o estamos por dar ese paso trascendente después del cual ''somos los únicos responsables de nuestros rostros'', según una frase famosa de no me acuerdo quién, nos hemos convertido en todo aquello que odiábamos. Y esta sublevación inopinada nos pone de nuevo frente a la constatación de que todavía quedan almas nobles que se dejan guiar por el altruismo y los principios, y que no están (aún) prisioneras de las fuertes cadenas de los créditos, los dividendos, las tarjetas y los pagarés. En fin, las pesadas responsabilidades que implica el transformarse en un ser adulto y autosuficiente.
Por eso, lo primero es la envidia. Junto con el deslumbramiento por la lozanía invicta de los ideales de aquellos que no han sufrido (aún) –reitero- la pérdida de la inocencia y que plantean, al igual que sus pares del 68: “Seamos realistas, pidamos lo imposible...” Lo segundo, por cierto, es la sorpresa al descubrir que esos seres extraños, que a primera vista nos parecen autistas, enchufados permanentemente al MP3, al Messenger o al teléfono, son capaces de reconocerse con sus iguales y gestar un movimiento colectivo que por su masividad es, lejos, el más potente desde la derrota negociada de la dictadura.
Por sus edades, claro está, ya no son “Pinochet boys”. Por lo tanto, no llevan sobre su frente la marca estigmatizadora del trauma del golpe que hizo que todos fuéramos por mucho tiempo mucho más prudentes de lo que quisiéramos. A ellos ya no los inquietan los “amarres”, los “boinazos” ni otros fantasmas de un pasado que se niega a morir, ya que “el caballero”, al igual que Franco, se encargó de dejar todo “atado y bien atado” antes de dar un paso al costado. Saben que no se arriesgan a la tortura ni a la desaparición forzosa, si es que extreman su radicalidad, sino que a lo sumo a un lumazo, un baño en agua de zorrillo y tal vez un pasaje nada agradable en un bus verde que no pertenece, desde luego, al Transantiago. Y además que la sociedad tolera con mucho menos paciencia que antes los abusos de poder, vengan de quien vengan.
De allí que cuenten con una extendida simpatía. Y que aun los que no están de acuerdo con sus propuestas, pues éstas les parecen un retroceso inadmisible hacia ese 'estatismo' malsano de corte socializante de los años de la UP y la Revolución en Libertad, disimulen su molestia, al menos “pour la galerie” y digan que las propuestas de los jóvenes les parecen tremendamente razonables.
Efectos impensados de la revolución pingüina, que ha venido a sacudir lo que parecía inconmovible. Nada menos que al “modelo”. Las grandes verdades consagradas que han presidido la tradición. Con cuestionamientos básicos pero muy efectivos. ¿Por qué crestas, por ejemplo, en realidad, los jóvenes de clase media y baja (más del 80% del universo total) deben pagar por una Prueba que sólo sirve para humillarlos y para que saquen patente de “porros” por culpa de una mala educación de la que no son, en absoluto, responsables? Eso es como pasarle a un condenado a muerte la factura del costo de las balas, pues ya se sabe que en Chile, más que en cualquier otro lugar y más que nunca en la historia reciente, la cuna y la escuela determinan el futuro.
Lógico, entonces, que se rebelen, que digan “no va más”. Y es extraño que esa molestia ante una sociedad que expresa sus criterios de desigualdad del modo más evidente posible, no estalle en una furia más que anárquica que la que se ha visto hasta ahora. Donde los jóvenes –el mundo al revés- han puesto la ponderación, y los adultos la nota de histeria a través del desconcierto original de la clase política (no olvidemos que el ministerio de Educación, a cargo del dubitativo Martín Zilic, amenazó en principio con desalojos cuando empezaron las tomas, por aquello de que la ley y el orden deben respetarse...) y la violencia primaria de los carabineros de las Fuerzas Especiales, que ante lo que se le ponga por delante responden con palos y golpes.
Así, en pocos días los “péndex” se han tomado el centro del escenario mediático. Y no parecen dispuestos a soltarlo por las bolitas de dulce que se les ofertan en las mesas de diálogo. Y tras empezar por lo accesorio- la PSU, el pase escolar, etc.-, ya han llegado al corazón del modelo educacional instaurado por la dictadura: la LOCE (Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza) que antepone la ilusoria libertad de elegir en esta materia a través de los “sostenedores” (¡mercanchifles a cargo de colegios!) y la municipalización, al derecho a la educación. Un principio republicano consagrado que asegura la igualdad de oportunidades para quienes no vienen dotados desde la cuna.
Ése es el gran triunfo de María José Sanhueza, César Valenzuela y los otros dirigentes o caras públicas de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios, que no por casualidad en su gran mayoría, desde luego, provienen de colegios marcadamente “elitistas” dentro de los municipalizados como el Instituto Nacional, el Carmela Carvajal y el Liceo de Aplicación, este último un bastión histórico de las luchas contra la dictadura de Pinochet.
Me gustan los estudiantes, decía la Violeta. Y a mí también me gustan, qué joder. Me gusta que se resistan a ser cómplices de una estafa, porque eso es lo que hoy la educación media y básica. Con Jornada Completa Escolar y con mayor cobertura, como se jactan los tecnócratas, que sólo sirven para ocultar el hecho de que los estudiantes hacen como que estudian y los profesores hacen como que enseñan. Pero, en rigor, nadie enseña ni nadie aprende nada. Y todos los tests internacionales así lo demuestran. Acá las personas tienen sólo la educación que pueden pagar. Y si no tienes, pues, te embromas. A lo máximo que podrás aspirar es a ser junior, estudiante de un instituto profesional o, en el mejor de los casos, empleado público. El mundo de las oportunidades no fue hecho para ti, a ver si lo entiendes de una buena vez.
Por eso es que, como decía, Marco Enríquez Ominami ningún ministro, senador, diputado o funcionario del Estado de cierto relieve tiene a su hijo estudiando en un colegio público. Pese a que muchos de ellos son producto de esa meritocracia que fue formada en los liceos del Estado, en los viejos y buenos tiempos republicanos. Y por eso también es que la guía de los “mejores colegios” particulares que publica cada año la Qué Pasa o la Revista del Sábado es grito y plata en el segmento ABC 1.
Mientras tanto, los muchachos nos han recordado una vez más, con la fuerza de los hechos incontrastables, que el rey está desnudo. Y que todos hemos podido sentirnos por unos días un poco más rejuvenecidos, no por obra de una crema antiarrugas ni un antioxidante, sino del poder de los sueños y de las utopías que, entrelazados, hacen posible creer que todavía se puede cambiar algo. Porque la vida sin esas ensoñaciones sólo es, como decía Serrat, un largo y fatuo ensayo para la muerte

LOS JÓVENES SECUNDARIOS REMECEN EL SISTEMA

por Hernán Narbona Véliz

“Fui educado en la educación pública gratuíta, pero me he esforzado por educar a mis hijos en la educación privada, para que puedan tener más oportunidades”.
ste es un pensamiento extendido en Chile y refleja el problema que hoy moviliza a los jóvenes estudiantes secundarios y universitarios. Porque el movimiento estudiantil nacional en marcha, escapa de la meras reivindicaciones de pase escolar y de gratuidad para la PSU. La toma de liceos y universidades, coordinada a nivel nacional, hace recordar los movimientos estudiantiles de los sesenta, cuando las Federaciones estudiantiles desafiaban al sistema establecido, con los planteamientos de la Reforma. La semblanza es válida cuando se escucha con atención a lúcidos dirigentes de liceos que apuntan en sus declaraciones a algo más medular: el fracaso de las políticas públicas en materia de educación.
Y en esta gigantesca movilización juvenil, que el Estado ha pretendido imponer posiciones a través de acciones fundamentalmente represivas, como ha sido negarse a conversar o negociar mientras los estudiantes estén en huelga –lo cual no tiene sentido viniendo de quien viene, vetustos socialistas que en otras épocas protagonizaron eventos comparables de subversión estudiantil e intelectual, es decir la vaca olvidándose que fue ternera- se advierte que el tema va al fondo de la calidad y de los condicionantes constitucionales y legales que enmarcan la función educativa en el Estado.
La Constitución ha establecido que la educación es un derecho y tiene por objeto el pleno desarrollo de la persona en las distintas etapas de su vida. Se consagra que la educación básica y media son obligatorias y que el Estado debe financiar un sistema gratuito con tal objeto, destinado a asegurar el acceso a ella a toda la población, estableciéndose por otra parte el derecho a abrir, organizar y mantener establecimientos educacionales. En este contexto, siguiendo la filosofía neo-liberal de la Constitución, se desprende que el Estado tiene a su cargo el financiamiento de la educación pública, pero cumpliendo un rol subsidiario para atender a quienes no tienen los recursos para acceder a las opciones que el mercado libre de la educación ofrece.
Es allí donde radica la inequidad que demuestra la educación. Al ser concebida como un sistema mixto en donde se consagra un sistema gratuito a cargo del Estado y se da el espacio para opciones pagadas de educación, le ha correspondido al Estado la responsabilidad de asegurar el acceso a la educación para los sectores sociales de menores ingresos, lo cual, desafortunadamente, no se ha cumplido con el rigor debido. De manera recursiva, la diferencia de calidad de la educación se ha ahondado en la misma proporción que la brecha de distribución del ingreso. El resultado es que la educación pública no es hoy una opción comparable o superior en calidad a la educación privada, lo cual, treinta años atrás era a la inversa.
En los lineamientos gruesos de la reforma educacional emprendida por el gobierno militar, se traslada al sector privado la educación y se cierran las escuelas normales que formaban los antiguos profesores; se traslada a los municipios la administración de los establecimientos educacionales y comienzan a operar los facilitadores privados que instalan colegios y reciben subvención estatal por alumno en aula. El magisterio como cuerpo, es así fragmentado y los Alcaldes, por entonces designados a dedo por el gobierno, comienzan a operar sus Corporaciones Educacionales que son los nuevos empleadores de los maestros.
El profesorado, que formaba parte del aparato público, con carrera funcionaria y lineamientos pedagógicos uniformes a nivel nacional, pasa a ser un “recurso humano” barato que es contratado en forma precaria, sin posibilidad de desarrollo profesional. Los criterios economicistas en materia de educación provocan que las escuelas públicas funcionen con 45 alumnos por curso, en una realidad absolutamente anti pedagógica. Los rendimientos y la exigencia de calidad van decayendo, la tasa de repitencia va bajando, ya que en cada curso se debe procurar que se mantenga la rentabilidad. En esta secuencia de acciones se concluye en el gobierno democrático con un mantenimiento del sistema, sin pretender en lo más mínimo alterar el concepto educacional heredado de la dictadura.
Más aún, en el período democrático que en tiempo se equipara al del régimen militar, la crisis educacional se ha visto magnificada, ya que las distorsiones que ha generado el actuar sin una conducción de parte del Estado, ha significado que proliferen los engaños educacionales, que conducen a un desempleo ilustrado. Más de 70 universidades evidencian esta idea. Un país que baja en la tasa de competitividad precisamente porque su formación educativa es débil en ciencia y tecnología. Porque el grueso de las universidades no realizan investigación y la que se hace no es pertinente para la gestión de desarrollo de sectores productivos. Nadie ha evaluado la eficacia de lo que el Estado invierte en proyectos, porque ellos, pese a ser concursables, están abiertos a las propuestas de los grupos de investigación. Por ello, al faltar el hilo conductor de un concepto país, que debiera ser marcado por un Estado proactivo y no sumido en la administración de lo mismo, los resultados son penosos.
El sistema se ha ido prostituyendo y la “titulitis” (afán por obtener un cartón universitario) nos ha llevado a una inundación de ofertas educacionales sin destino, mientras, del lado de la producción, el país lamenta la falta de técnicos, de trabajadores calificados, de personas capaces de integrar proyectos de carácter tecnológico, ya sea en la industria o en el agro.
Por todo esto que he señalado, y que indudablemente puede pecar de errores u omisiones, el movimiento estudiantil que ahora ha articulado protestas nacionales, no puede manejarse con un mero marketing comunicacional; no se trata éste de un movimiento superficial, ya que detrás está un cúmulo de expectativas e insatisfacciones históricas que representan parte de la deuda social de la Concertación.
Es real también que los jóvenes siempre corren el riesgo de ser infiltrados por violentistas. Yo recuerdo el tiempo en que nosotros nos tomábamos las universidades y entonces también había bomberos locos, supuestamente revolucionarios, los primeros en pelear con los pacos, y que en su momento terminaron siendo los oficiales de inteligencia que prepararon el golpe de Estado y fueron los primeros en torturar a sus propios compañeros. Ese riesgo fue en ese tiempo una realidad y los jóvenes deben cuidarse y desconfiar de los agitadores.
Pero, más allá de eso, tenemos que tomar muy en serio este movimiento y pensar que ha llegado el momento en que sea el pueblo, el ciudadano, el contribuyente que paga impuestos, el que ponga en el tapete un tema estratégico para el país. Por mucho que el gobierno diga que algo no está en su programa, un político, un estadista debe tener la claridad y receptividad para dar respuestas a los temas de fondo, escuchando y aplicando los cambios necesarios o al menos, atreviéndose a proponerlos al debate público.
Al definirse la segunda vuelta presidencial, recuerdo haber planteado que Michelle Bachelet tenía la gran oportunidad de capitalizar la movilización social, liderando los cambios y correcciones profundas que su antecesor no había sido capaz de realizar. Frente a la movilización de los jóvenes que exigen una educación pública de calidad, la Presidenta tiene capacidad para revertirla para esa revolución educacional anunciada, pero nunca explicitada en sus alcances. Cuenta, además, con recursos financieros para acometer una gran reforma que Chile está exigiendo realizar. Creo que los jóvenes, más allá de la forma de expresarlo, están dando en la tecla justa y en vez de guardar la plata debajo del colchón, es el momento precioso para liderar un cambio cualitativo profundo que pasa por fortalecer al profesorado y la educación pública gratuita en Chile, para que vuelva a ser el motor de la movilidad social en Chile.

EL PROGRAMA REAL DE FACHELET

Especial para El Paskin
Federico García Morales

La candidatura que triunfó en las últimas elecciones presidenciales chilenas prometió cumplir con 36 medidas en sus primeros 100 días. Claramente la metodología calcaba la idea de las primeras cuarenta medidas del programa de Allende. Sólo que ésas se enderezaban a crear un Chile muy diferente, y las de la Bachelet, a pequeños afeites “sociales”, en la práctica limosnas, que no afectan la honda desigualdad social, ni el carácter dependiente de la economía. Esas 36 medidas se mantienen todavía en el discurso de la Presidenta que gusta elaborar sus ideas ante el auditorio de las salas cunas. No hay que olvidar que alguna vez quiso ser pediatra, aunque después derivó hacia las artes marciales. De todos modos, de esas 36 medidas, al momento de estarse cumpliendo el plazo de los 100 días, quedan los dos tercios sin cumplir.
Pero el gobierno de la Señora Bachelet no ha sido del todo un ente paralítico. Ha desarrollado una gran actividad cumpliendo una agenda que no había sido presentada al veredicto del electorado. Y en este sentido puede construirse un listado de sus primeras medidas efectivas, de pesadas consecuencias:
1. En el terreno social destaca: su absoluta inmovilidad frente al “problema mapuche”. La represión preside su agenda. Y la sigue su absoluta insensibilidad, escudada en farfullarías jurídicas, frente a la larga huelga de hambre -de mas de sesenta días-de los dirigentes indígenas detenidos.

2. Sigue su incapacidad para resolver la situación de los estudiantes, que también se han visto orillados a defender sus demandas a través de las mayores huelgas de los últimos decenios. Bachelet ha contestado eludiendo enfrentar los problemas reales, y las posibilidades que tiene gracias a los excedentes fiscales, de ir hacia la educación gratuita general. Prefiere seguir defendiendo el modelo pinochetista que ve en la educación un negocio y un servicio al modelo empresarial. Frente a la protesta estudiantil se hace valer el criterio expuesto por el Intendente de Santiago, Barrueto: “A los estudiantes hay que quebrarlos”.

3. El establecimiento de subsidios a las empresas por la contratación de jóvenes ha creado una situación en donde esas empresas reciben una franja adicional de plusvalía. El 50% de esos salarios sería pagado por el estado,.

4. Búsqueda de un proyecto para las subcontrataciones al gusto de los grandes empresarios y de la derecha. El sistema de subcontratación forma parte del gran negocio minero y salmonero, en donde las grandes empresas succionan parte importante de los salarios de las empresas contratistas y de las cacareadas Pymes.

5. En cuanto a la economía, su apego absoluto al modelo neoliberal la ha conducido a dejar atrás el tema de los royalties mineros, y a seguir entregando la riqueza minera a un mercado abierto al inversionista extranjero.

6. Continuismo en la política del gobierno anterior, dando abierto apoyo a los proyectos de expansión minera de la Billiton Co., y de Pascua Lama.

7. Inicios de aperturas a inversionistas extranjeros en el paquete de Codelco.

8. Instalación de grandes inversiones que bajo el sesgo de la Innovación, canaliza los recursos fiscales al servicio de una mayor productividad del negocio minero, extensamente en manos de privados. No hay que olvidar que el 70 % de la producción y de las exportaciones de cobre es controlado por empresas privadas, en gran parte por las mineras trasnacionales, y que la “productividad” es parte de su negocio.
9. Lanzamiento de la operación hidroeléctrica del Aysén (en los ríos Baker y Pascua) en la dudosa compañía especulativa de Endesa Chile (filial de la española ENERSIS) y Colbún (donde se unen grupo Matte y Angelini), rodeado de albures de grandes negociados y contaminación.

10. Continúa apoyando proyectos altamente contaminantes como las plantas de celulosa.

11. El asunto financiero lo entienden ella y “Expansiva”, en términos de una absoluta dependencia al área del dólar, y se expresa a través de su resolución de entregar los fondos excedentes del Banco Central y las mayores percepciones del cobre a la Reserva Federal norteamericana y a proyectos de “innovación” al servicio de las empresas trasnacionales. Una suerte de saqueo al que no se había atrevido ningún gobierno anterior. Esto, dando la espalda a cualquier idea de crecimiento hacia adentro, de inversiones sociales, educativas, de salud, etc. Sin embargo, la exportación de las ganancias del cobre se trata de justificar con toda suerte de promesas de mejoramiento social. Así, los “ahorros” .en esta economía doméstica- permitirían solventar los gastos de pensiones, educativos, hospitalarios, etc.

12. Sigue presentando como producción nacional el saqueo de las empresas transnacionales.

13. En el terreno internacional, este programa que desarrolla la Señora Bachelet en su estilo sigiloso, la lleva a alinear a Chile detrás de EEUU, en las Naciones Unidas, en la OEA, en lo que se refiere a cuestiones globales o regionales. En lo global, busca apoyar la hegemonía norteamericana en todos los campos, particularmente en A.Latina. Y acá apoya desembozadamente al ALCA “como instrumento de integración”.

14. Para sostener a ultranza diversos cerrojos a cualquiera salida nacionalista, continúa manteniendo a Chile como un eslabón de la “seguridad” norteamericana, mediante una expansión sostenida de su poder militar. Chile bajo Bachelet realiza las mayores compras de armas del continente.

15. Hacia lo interno esta visión militarista se expresa en la introducción de nuevas tecnologías de seguridad y espionaje, en el fortalecimiento de la inteligencia antisocial, y bien directamente en el crecimiento del cuerpo de Carabineros en más de 9000 efectivos.

16. Siempre en el plano internacional, ha mantenido el despliegue de tropas en el extranjero: en la antigua Yugoslavia y particularmente en Haití, en tareas de subrogación a la ocupación directa norteamericana.

17. También en lo que respecta a salida de fuerzas militares, ha permitido el constante flujo de fuerzas mercenarias hacia el Medio Oriente.

18. En relación a vecinos como Bolivia, a duras penas ha podido ocultar su disgusto, que más francamente vino a representar su Ministro de Relaciones Foxley, cuando se produjeron las nacionalizaciones bolivianas, que crean un tan importante modelo de política económica para toda América Latina.

19. Con respecto a Perú, sostuvo la campaña contra Humala, y ha buscado apoyar el frente de todo lo reaccionario y corrupto a favor de Alan García.

20. Con relación a Venezuela, esta semana irá a un cónclave convocado por Bush, a fin de recibir las instrucciones pertinentes, que seguramente la llevarán a cerrar filas con otros reaccionarios del continente en contra del movimiento bolivariano y a favor de una reestructuración pro-imperial de las Naciones Unidas.
21. Ahora, en lo político: Bachelet desbancó a los partidos de su coalición del proceso que conducía a la selección de miembros de Gabinete y de otros funcionarios de alto nivel (Subsecretarios, Intendentes, Gobernadores, Directores de dependencias), prefiriendo su selección más “personal” de una nueva generación de adictos a la hegemonía norteamericana y corporativa.

22. Antes de la segunda vuelta hubo una muy confusa búsqueda de acuerdos reclamados por el PC, para introducir modificaciones en la Constitución a fin de eliminar el sistema binominal: eso ya no se ve con tanta precisión

23. No hace el más leve cuestionamiento a la “legislación” de la dictadura y se sigue respetando incluso las “leyes secretas”.

24. Sigue financiando a los medios masivos de comunicación que sirvieron de soporte a la dictadura y que constituyen el duopolio que impide informarse a los habitantes: Copesa y Cadena Mercurio. Además de financiar los canales televisivos faranduleros que tampoco informan.

25. Sigue manteniendo en puestos de poder a familiares de Lagos-Durán.

26. Bachelet ha conducido a los partidos de la Coalición a la condición de dependientes de la Presidencia, bien dispuestos a jugar un papel elusivo sobre una agenda pública cada vez más imprecisa. Temas inimaginables como “la cuestión valórica” atraen la atención de sus dirigentes parlantes.

27. El propio Gabinete y los altos funcionarios están sujetos a un sistema dirigido por el sigilo y la falta de transparencia, toda vez que su actividad está regida por esta dualidad programática: el de un programa público que no se cumple, y el del programa corporativo que si se está realizando a rajatabla y a espaldas del pueblo.

28. El escándalo del “patio 29” y su ruma de cadáveres, ha demostrado la profunda lenidad e hipocresía que sigue presidiendo a este gobierno de la Concertación, muy decidido a echar tierra a los crímenes de la dictadura.

29. Trata de tapar como puede los grandes errores de las obras truchas e inconclusas que inauguró a todo bombo su antecesor, como el fraude del Transantiago, en manos de las mafias del transporte; carreteras de cuota sin alternativas, mantención de industrias que contaminan Santiago, etc.

30. Pero quizás la cuestión política más importante seguirá siendo la decisión de la Presidenta y su entorno en mantener el asqueroso esquema constitucional que impuso la dictadura, y del que hace derivar sus propias posturas tan fuertemente teñidas de un ridículo autoritarismo.

31. Las “cuatro transformaciones” a las que alude Bachelet en su primer informe: la previsional, la educativa, la de la innovación para lo económico y la de la calidad de vida, hasta ahora ofrecen algunos débiles porcentajes de reajuste de pensiones, algunas salas cunas, un deseo de innovar para beneficio de las empresas, un “crecimiento” que se mide por lo que se llevan las trasnacionales, y una calidad de vida primermundista que se reparte entre empresarios y miembros de la clase política. Se ve en estos días cómo su supuesto (y en realidad inexistente) proyecto educativo se estrella con enormes protestas estudiantiles.
Y se podrá continuar…
Ahora uno puede entender la importancia del estilo sigiloso y conspirativo, por no decir temeroso, de gobernar, adoptado por la Señora Bachelet. También se puede entender las incapacidades de sus sucesivos “Comités Políticos” y de sus negociadores que no encuentran fórmulas razonables toda vez que con la parafernalia neoliberal y el autoritarismo heredado tienen que enfrentar tibias demandas sociales La dualidad de los proyectos hace crisis, y desgraciadamente el más débil viene a ser ese grupo de propuestas electoreras que todavía traslucen algo de las desigualdades e injusticias del país. Al fin, lo que se impone es el Moloch del capitalismo y de la dependencia, las exigencias de las compañías que hacen de las autoridades chilenas un grupo de sirvientes seleccionados por su mediocridad y arrinconados entre su propio discurso hipócrita, la demanda de sus amos y los reclamos del pueblo que seguirán extendiéndose.
Bachelet en estos momentos hace gobierno con la interesada docilidad concertacionista y la “oposición” de derecha, con los que conduce la administración de “sus primeras 36 medidas” y de las otras 30 que acabamos de mencionar. Como quien dice, realiza una política sin contendores, salvo los que comienzan a aparecer en la calle con pancartas donde plantean sus dudas. Frente a esto el sistema se revela esquizofrénico. Pareciera moverse hacia la conciliación y los acuerdos, pero casi no puede resistir a su violencia íntima. Y vamos observando como empieza a proceder a las redadas masivas y al mantenimiento de reuniones donde se habla de seguridad y control. Y sobre todo de la importancia de que el negocio y las participaciones continúen. Hasta ahora usa de la violencia y demagógicamente dice estarla conteniendo. Pero es evidente que ya casi no se resiste. Y si el Gobierno empieza a expresarse de esa manera, no dejaría de generar distanciamientos y el montaje de perspectivas que entren a definir eso que está todavía tan borroso a pesar de las evidencias: su carácter de clase, su condición social reaccionaria y hasta terrorista o fascista.